Estos días se cumplen once años del asesinato de Miguel Ángel Blanco. ETA lo secuestró, chantajeó a España y, finalmente, lo mató. La respuesta popular fue tan intensa y tan amplia que ya ha entrado en la Historia: en aquellos días, una España indignada recobró su conciencia cívica y mostró a los asesinos que aquí había un pueblo. Eso fue el Espíritu de Ermua.
Sin embargo, hoy en día, tenemos que soportar ver en las instituciones a aquellos que un día acabaron con su vida gracias a la pasividad de Rodríguez Zapatero que les permitió presentarse a las elecciones bajo las siglas de PCTV y ANV.
Desde el Partido Popular consideramos que mantener despierto el Espíritu de Ermua en la sociedad civil es el mejor homenaje posible a la memoria de Miguel Ángel Blanco. Y es también el mejor modo de decirle a todos, y muy especialmente a los asesinos, que aquí sigue habiendo un pueblo, una nación; y eso no nos lo quitarán jamás.
Hoy en día Miguel Ángel sigue estando presente entre nosotros.






















